Nicaragua 2018–2023: crecimiento ficticio, declive e incremento del proceso de implosión

Nunca olvidemos que en Nicaragua la hegemonía de unos pocos y el autoritarismo ha regresado, lo estamos viviendo nuevamente; siempre ha estado latente en nuestra condición cultural.

Situación económica general

La evolución de la economía entre el 2018 y el 2023 ha sido asimétrica, perjudicando a los sectores más vulnerables y afectación desproporcionada en los hogares de bajo ingresos, trabajadores informales, desempleados, mujeres y jóvenes. Nicaragua es el país de la región centroamericana con la brecha de desigualdad más grande, pues desde el 2007 a 2023 los ricos han incrementado sus fortunas y los pobres se acercan más a la miseria.

La inversión de capital fija bruta –es decir el gasto de las empresas en la adquisición de maquinarias, equipo y la actividad de la construcción- se ha deteriorado desde el 2018 a la fecha. Este indicador es un termómetro para medir la economía pues representa los gastos de las empresas y es un determinante del crecimiento futuro del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, del PIB per cápita y del empleo. El rezago de la inversión en maquinaria, equipo y construcción se debe a que se mantiene una incertidumbre elevada respecto a la salida de la crisis sociopolítica.

Los niveles reducidos en el gasto de capital entre el 2018-2023, supone una barrera elevada para el crecimiento económico en el corto y mediano plazo, por lo que se estima que incluso que los sectores más dinámicos, como la construcción, ha tenido un crecimiento frágil y desigual con repercusiones negativas en el empleo y en el mejoramiento de los salarios. Sin inversión productiva no hay incremento del empleo, y sin empleo no hay ingresos para los trabajadores ni ganancias para los empresarios.

Desde el 2018, las condiciones generales de los trabajadores formales se han deteriorado a tal punto que la masa salarial –el total de sueldos pagados- es menor con respecto al nivel anterior a la rebelión de abril de 2018. Desde el 2018, una de las características ha sido una mayor precarización del empleo, además del aumento en la tasa de desempleo abierto. Es necesario tomar en cuenta que la mayor afectación en el empleo se ha dado en las actividades de menores ingresos: trabajos eventuales, trabajos por cuenta propia, trabajos precarios.

Se prevé que pasarán, mínimamente, cinco años más para que el desempleo informal baje a los niveles de 2017 y para que todos los trabajadores formales que han perdido sus empleos vuelvan en su totalidad a encontrar un trabajo remunerado y permanente. Precisamente esta realidad es una de las causas de la ola migratoria sin precedente que se ha producido en el país. En el 2024, la economía no va a recuperar el ritmo que requiere el país para mitigar la pobreza y tampoco va a disminuir la desigualdad social.

El actual sistema económico, social y político vigente refleja y moldea aquello que somos y aquello en que podemos convertirnos. Si se mantiene la dictadura Ortega-Murillo nuestros jóvenes absorberán el mensaje anti-democrático, terminaremos con más bribones, oportunistas y rentistas al mando, en la cúpula de poder. Seremos una sociedad sin perspectivas, y, por consiguiente, sin una economía funcional en beneficios de las mayorías.

El capitalismo de amiguetes

El capitalismo de amiguetes no es en absoluto sinónimo de libre mercado, sino que debe definirse como la dominación de la sociedad por la alianza entre la “nueva oligarquía orteguista” con el capital financiero/bancario/empresarial tradicional. También el capitalismo de amiguetes es apoyado por fuerzas políticas, militares, policiales que eluden las reglas y buscan imponer sus propios códigos por la fuerza. Para decirlo de otra manera, el capitalismo de amiguetes se desarrolla en el marco de un estado ineficiente y corrupto, apoyado por un conglomerado de rentistas, mafiosos y oportunistas cuyo propósito central es capturar/mantener/expandir espacios de poder que le permitan continuar su enriquecimiento inexplicable.

Los grandes capitales empresariales no compiten en precios ni en calidad, como supone la teoría económica clásica, sino que compiten para conservar los beneficios estatales y mantener bajos sus costos y los salarios. El poder del capital sobre el trabajo es lo que define al capitalismo de amiguetes. Los intereses de los asalariados no tienen ninguna influencia en la determinación de la política económica del régimen.

Uno de los puntos principales de la alianza del régimen con el gran capital es romper cualquier influencia relativa de los trabajadores, si alguna vez la tuvo, para asegurar el poder del capital en las determinaciones de las políticas públicas. Una vez aplastado y/o cooptado el movimiento obrero, por medio de la represión, el régimen no ha tenido que dedicarse a gestionar las relaciones entre el capital y el trabajo para apoyar la búsqueda incesante de las ganancias/beneficios de las empresas y de los bancos.

Los ricos nicaragüenses gozan de grandes fortunas porque han disfrutado, entre otras prebendas, de un sistema tributario perfectamente funcional para eludir impuestos, lo cual ha permitido incrementar sus riquezas desproporcionadamente. La evasión de impuestos de la renta corporativa y personal ha sido un mecanismo permitido por el capitalismo de amiguetes. El alto nivel de evasión de impuestos que grava en base a los ingresos de las personas no sólo debilita la recaudación, sino también afecta la capacidad redistributiva en beneficio de la población más vulnerable.

Así nos encontramos que los bancos y los grandes empresarios son los grandes beneficiarios del capitalismo de amiguetes. La circularidad del capitalismo de amiguetes de auto reforzamiento del capitalismo de amiguetes es ciertamente poderosa. En los últimos años (2007-2023) a los banqueros les ha ido bien; en general a los grandes empresarios también; pero a los que no les ha ido bien es a los que tienen menos: asalariados en general y a la clase media empobrecida.

Políticas económicas

Las políticas económicas del régimen Ortega Murillo no han sido diferentes a las implementadas por los gobiernos neoliberales anteriores (1990-2006); entre otras cosas, porque las personas encargadas de diseñarlas y ponerles en práctica comulgan con las mismas ideas económicas neoliberales. El régimen Ortega-Murillo ha sido un gobierno ineficiente, incapaz de formular una estrategia para mejorar la competitividad y productividad nacional. Todos los grandes proyectos anunciados han fracasado (refinería, hidroeléctrica Tumarín, fábrica de fertilizantes, empresa de aluminio, satélite, canal interoceánico, etcétera). Por otro lado, el régimen no tiene una estrategia de desarrollo viable para los próximos años, razón por la cual sigue en su estrategia de “vender ilusiones” y “proyectos de humo”.

País atrasado 

Nicaragua sigue siendo el país más atrasado de la región centroamericana. En el 2017, de acuerdo con “The World Fact Book de la CIA”, la economía nicaragüense representaba escasamente el 5.42% de la economía de Centroamérica y según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el 4.55% en el 2023. Es decir, que Nicaragua teniendo más recursos naturales, más territorios cultivables, más agua potable, etcétera; representó, de acuerdo a la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), solamente el 4.73% del PIB centroamericano en el 2023.

Nicaragua, por ser un país marginal desde el punto de vista geoeconómico y geopolítica peligra salir de la agenda política internacional; por lo tanto, existe la posibilidad de que la dictadura pueda aprovechar esa marginalidad y servirse del dinero de los préstamos, de las remesas, de las IED y del endeudamiento externo para consolidarse internamente, prolongar su estadía en el poder e intentar establecer una dinastía.

Corrupción

Los indicadores internacionales demuestran que en Nicaragua se han incrementado los índices de corrupción desde el 2007 a la fecha. Por ejemplo, el “Índice de Percepción de Corrupción de 2008” de Transparencia Internacional le asignó a Nicaragua una calificación de 25 puntos (en una escala de 0 a 100, donde 0 equivale a una total corrupción y 100 a una inexistencia de corrupción). En el “Índice de Percepción de Corrupción de 2023”, Nicaragua obtiene 17 puntos. Es decir, entre 2008-2023 la corrupción se ha incrementado. La concepción del “Estado-Botín” se manifiesta en la ostentación, el derroche y el enriquecimiento inexplicable de los miembros de la nomenclatura en el poder y de los poderes fácticos. Usualmente la corrupción se expresa a través del tráfico de influencias y el otorgamiento de ventajas y beneficios a favor de la “familia” en el poder, allegados políticos y grupos empresariales/ financieros.

Por otro lado, de acuerdo con el “Informe Anual 2023” del Departamento de Estado de los Estados Unidos existe una “grave corrupción gubernamental” en Nicaragua a través de la asignación de contratos públicos millonarios a empresas vinculadas a miembros de la familia en el poder, al partido de gobierno, a altos cargos del Ejército y de la Policía activos y retirados, los cuales proporcionan la mayor parte de los servicios gubernamentales en sectores como la seguridad, la energía eléctrica, el combustible, la construcción y los productos farmacéuticos.

El secretismo en el entorno de Ortega-Murillo es extremadamente opaco y eso ha permitido un incremento de la corrupción. En Nicaragua podemos distinguir la gran corrupción y la pequeña corrupción. La gran corrupción está asociada a la desmedida voracidad por la apropiación de lo público por parte de los altos funcionarios gubernamentales asociados a los distintos anillos de poder, que se implementa tanto a nivel central como municipal. El costo económico de la corrupción es altísimo en lo respecta al desarrollo del país, es dinero que desaparece y que no se invierte en el país.

La gran corrupción actúa de forma paralela al ámbito del Estado procurando no dejar huella, mimetizándose con prácticas legales a través de concesiones, exenciones, exoneraciones, extorsiones tributarias, confiscaciones de propiedades, apropiación indebida de los recursos del país, en los contratos públicos de las grandes obras de infraestructuras y en la falta de seguridad jurídica. La gran corrupción está vinculada a la forma dictatorial de cómo se ejerce el poder y genera incentivos para la pequeña corrupción. La pequeña corrupción está relacionada con sobornos para agilizar trámites, evadir controles y/o acceder a servicios públicos.

Por último, la visibilidad del robo de las propiedades de los Organismos no Gubernamentales, Universidades Privadas, Medios de Comunicación, propiedades y bienes de los 222 ex presos políticos y los 94 exiliados que asciende a la suma preliminar de US$ 250 millones de dólares, todo lo cual tendrá repercusiones negativas futuras en los montos de la cooperación internacional, en los préstamos de los organismos financieros internacionales y de las inversiones extranjeras directas, igualmente en las inversiones del capital nacional y centroamericano.

Producto Interno Bruto (PIB)

El PIB de Nicaragua pasó de los US$ 13,786.0 millones de dólares en el 2017 a US$ 17,829.2 millones de dólares en el 2023, resultando en un PIB per cápita de US$ 2,608.3 dólares. En el 2023 el PIB aumentó un 4.6% con respecto al 2022, cuando la economía creció un 3.8%, siendo el tercer año consecutivo de incremento después de tres períodos de cierre con saldo rojo, según el Banco Central de Nicaragua (BCN). En el 2021, el PIB creció un 10.3%.

En el 2023, el crecimiento del PIB estuvo determinado por el aporte de la demanda interna de 9.8 puntos porcentuales, impulsado por el consumo interno de los hogares (7.3%) asociado al crédito de consumo y a las remesas del exterior, y, el crecimiento del capital fijo por adquisición de maquinaria y equipo para la construcción de carreteras.

Para el 2024, el Banco Central de Nicaragua (BCN) estima un crecimiento de entre 3.5% y 4.5%. Por su parte el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que el PIB aumentará un 3.5% en el 2024, por debajo del promedio entre 2007 a 2017 que fue de 3.9%, dada la caída de la inversión, el limitado nuevo financiamiento y la menor contribución de la mano de obra al crecimiento económico debido a la enorme pérdida de capital por la migración.

Por su parte, el Banco Mundial prevé que el PIB de Nicaragua en los próximos dos años (2024 y 2025) no supere el 3.5%. Entre tanto, la CEPAL estima que el PIB para el 2024 crecerá el 2.9%. Por su lado, The Economist Intelligence (EIU) indica que en el período 2024-2027 Nicaragua tendrá un crecimiento mediocre, señala que el PIB se expandirá en 1.2% en el 2024, 1.9% en el 2025 y 2026, y en 2.0% en el 2027. Indica que el crecimiento estará sostenido por la minería, la manufactura de las zonas francas, las remesas y la demanda interna.

La inversión pública en educación en relación al PIB fue de 3.1% el 2017 a 3.8% en 2022. La asignación del 3.8% del PIB no es la cifra adecuada para mejorar la educación, la única manera de mejorar la educación es a través de una asignación del 7.0% PIB como propone la UNESCO. Por su lado, la inversión pública en salud en relación al PIB fue de 3.4% en el 2017 y de 4.2% en el 2022.

Seguridad Social y Salarios

El sistema pensionario es una bomba de tiempo. Las pensiones son jugosas para pocos, migajas para gran mayoría de los afiliados. La historia es añeja, conocida por todos los funcionarios de gobierno y padecida por miles, pasan los años y el problema no se resuelve ni hay interés en solucionarlo. La triste realidad es que 75 de cada cien trabajadores en activo no podrán pensionarse por sobrevivir en la informalidad laboral, y quienes finalmente la logren estarán condenados a recibir migajas. Es decir, sus ingresos son insuficientes, por no decir miserables, tras años y años de trabajo.

De acuerdo al “Anuario Estadístico 2022” del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) el número de trabajadores Afiliados al INSS evolucionó desde 914,196 en el 2017, a sólo 787,569 a finales de 2022; es decir, perdió 126,627 afiliados y 3,269 empresas cerraron operaciones, la gran mayoría pequeñas con menos de 20 trabajadores. Además, el 42.8% de los empleadores inscritos al INSS pertenecen a sectores económicos que pagan los salarios más bajos (comercio, hogares privados y agrícolas).

Con las últimas reformas de 2023, las condiciones de los asegurados no van a mejorar debido al aumento de las contribuciones, al estancamiento de la revalorización de las pensiones y la disminución de las prestaciones a los asegurados activos. Actualmente, la mayoría de los pensionados reciben un monto de C$ 6,250 córdobas mensuales y, en el futuro, ya no aplicarán ajustes anuales, lo significa que los pensionados irán perdiendo capacidad adquisitiva año con año. En abril de 2024 había 801,751 asegurados activos y 338,842 pensionados.

Por otro lado, según el “Anuario Estadístico 2022” más de 600 mil de los 783,384 trabajadores asegurados ganaban salarios menores a los C$ 15 mil córdobas mensuales. Los salarios promedios de los asegurados del régimen obligatorio se ubicaban en C$ 13,658.74 córdobas mensuales y el de los asegurados en el régimen facultativo era de C$ 7,804.06 córdobas mensuales. A finales de 2022, el costo de la canasta básica de 53 productos era C$ 18,981.55 córdobas mensuales; es decir, más de 600 mil trabajadores cotizantes vivían en pobreza laboral.

El salario promedio nominal de los Afiliados al INSS pasó de C$ 9,897.3 córdobas en el 2017 a C$ 15,111.3 córdobas en el 2023, con el cual pueden comprar solamente el 76.31% del valor de una canasta básica. El salario promedio nominal de los trabajadores del Gobierno Central fue de C$ 14,118.8 córdobas en el 2023, con el cual pueden comprar el 71.30% de la canasta básica. Es decir, que por lo menos el 50% de ellos tienen un salario que no les permite salir de la pobreza.

Salario Mínimo Real

El salario mínimo real entre el 2018 a 2023 se redujo y, por ello, la proporción de la población en situación de pobreza multidimensional aumentó. Es necesario señalar que los trabajadores que tienen trabajo formal y que no tienen la capacidad de adquirir una canasta básica viven en pobreza laboral.

Según los datos oficiales, a partir de marzo de 2024 el salario mínimo promedio oficial alcanzó la cifra de C$ 8,540.92 córdobas, con el cual se puede comprar solamente el 41.76% del costo de una canasta básica cuyo precio era, en abril 2024, de C$ 20,447.62 córdobas. En Nicaragua, por ley, el salario mínimo se aplica a nueve sectores de la economía nacional y alcanza a 258,000 trabajadores. Es decir, que el salario mínimo promedio nacional no alcanza el costo de la canasta básica, por lo tanto, se corre el riesgo de incrementarse la insuficiencia alimentaria de la población. 

El salario real (poder de compra del salario) ha evolucionado de la siguiente manera: En el 2006 era de C$ 4,824 córdobas, en el 2023 fue de C$ 3,876 córdobas. Es decir, entre el 2006 y el 2023 ha perdido C$ 948, equivalente a 19.65%. Es decir, ha habido un deterioro en el poder de compra del salario real.

De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Nicaragua se presenta el fenómeno del trabajador; es decir, personas que viven en situación de pobreza a pesar de tener un empleo formal. Trabajador pobre o pobreza laboral es una característica importante del mercado laboral nicaragüense, y ello se asocia a varios factores: alta tasa de informalidad laboral, precariedad laboral con bajos salarios en términos relativos. Es decir, el escenario laboral nicaragüense muestra que persiste la brecha de género, la desocupación juvenil, la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, alto nivel de trabajo informal, alta tasa de desocupación y pobreza laboral.

A la concreta las cámaras empresariales en alianza con el régimen Ortega-Murillo han bajado los salarios, contando para ello con el apoyo del sindicalismo blanco progubernamental, el océano de la economía informal, la prohibición de las huelgas, el outsourcing, etcétera. Todos estos factores comprimen los salarios y, en consecuencia, la participación de los asalariados en el ingreso anual. Así próspera la desigualdad, la pobreza, el descontento social y el enriquecimiento de “los de arriba”.

Canasta Básica

De acuerdo con el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), el costo de la canasta básica de 53 productos evolucionó de C$ 13,564.66 córdobas en el 2018 a C$ 20,447.62 córdobas en el 2023. Es decir, el costo de la canasta básica total de 53 productos se incrementó en C$ 6,882.96 córdobas equivalente a 50.96%.

Por lo tanto, se avecina una inseguridad alimentaria por los costos excesivos de la canasta básica, principalmente en el maíz, frijol, queso, arroz, etcétera. Conociendo que la mayoría de los pensionados reciben un monto de C$ 6,250 córdobas mensuales podemos incidir que se está gestando un descontento agazapado, subterráneo y profundo en la sociedad nicaragüense, poco perceptible en la superficie. Fenómeno que se expresa en el desarrollo de una implosión social.

Además, la sociedad nicaragüense padece una vulnerabilidad alimentaria crónica, no sólo por el repunte de los precios de la canasta básica en los últimos años lo que agravó la situación de pobreza de una franja importante de la población, sino porque esta alza ocurre cuando se acumula años de deterioro del ingreso de la mayoría de la población vulnerable. La consecuencia de esta mezcla es el deterioro nutricional y de las condiciones de desigualdad social que viven más del 80% de la población.

El deterioro de los salarios, el incremento de precio de la canasta básica, es junto al desempleo y la represión son las principales causas del fenómeno migratorio masivo de los últimos años en búsqueda de mejores oportunidades, se calcula que entre el 2019 y el 2023 han emigrado un total de 771,616 nicaragüenses. Al mismo tiempo, comienza a aparecer un fenómeno de escasez de mano de obra calificada, especialmente en el campo.

Remesas

La política del régimen Ortega-Murillo permitió que la gente gane menos, para que estudie menos, para que piense menos; en definitiva, para ser menos. Por esa razón muchos optaron por emigrar. Se estima que el 10 por ciento de la población nicaragüense vive en el exterior, principalmente en Costa Rica, Estados Unidos, Panamá y España.

De esta manera Nicaragua está perdiendo un capital humano considerable. Es decir, la migración representa un alto costo para la sociedad nicaragüense, ya que la descapitalización que se produce por la salida de una mano de obra calificada y con capacidad para ser agentes locales de desarrollo.

Las remesas pasaron de US$ 1,390.8 millones de dólares (12.1% del PIB) en el 2017 a US$ 4,660.1 millones de dólares (26.1% del PIB) en el 2023, se calcula que 60% de los hogares del país están recibiendo remesas. Aproximadamente un millón de hogares del país de un total de millón y medio (1.5 millones) hogares reciben remesas y logran evitar caer en la extrema pobreza, y que los que no reciben remesas sobreviven en la marginalidad extrema.

Las remesas se han transformado en flotadores socioeconómicos para los hogares pobres, sin las remesas muchos hogares se hubieran hundido en la pobreza extrema. La mayoría de las remesas están destinadas al apoyo familiar, específicamente a gastos básicos y mejorar la calidad de vida de la familia al poder adquirir alimentos para evitar la desnutrición.

Actualmente, en 2024, hay más de un millón de nicaragüenses residentes en el exterior, en su gran mayoría trabajadores y trabajadoras calificadas, que con sus remesas contribuyen con la economía nacional y al sostenimiento de sus familias. Es el mejor programa social del país: los pobres que se van a trabajar al extranjero mandan dinero a los pobres que se quedan. Además, las remesas se convirtieron en la mayor fuente de divisas del país, por encima de los ingresos por las exportaciones de cualquier producto en particular (oro, carne, café, etcétera).

Entre el 2018 a 2023 el dinero acumulado por las remesas alcanzó el monto de US$ 15,036.9 millones de dólares. Es decir, el promedio de las remesas anual durante los seis años analizados (2018-2023) fue de US$ 2,506.15 dólares anuales.

En el 2023, Centroamérica, Panamá y República Dominicana captaron un total de US$ 53,069 millones de dólares. Es decir, Nicaragua captó el 8.78% del total. Cerca del 20% de la población nicaragüense, calculada en 6.85 millones, vive en el extranjero, principalmente en Estados Unidos y Costa Rica.

Inversión Extranjera Directa (IED)

La Inversión Extranjera Directa (IED) bruta pasó de US$ 1,670.0 millones de dólares (9.1% del PIB) en el 2017 a US$ 2,534.5 millones de dólares (14.2% del PIB) en el 2023, lo que representa un 37.2% más que en el 2022 cuando alcanzó US$ 1,842.3 millones de dólares y representó el 11.8% del PIB.

Entre el 2018 al 2023 el monto recibido por IED bruta alcanzó la cifra de US$ 8,806.2 millones de dólares. Es decir, el promedio de la IED anual durante los seis años (2018-2023) fue de US$ 1,467.7 dólares anuales. Este comportamiento de las IED permitió el ensanchamiento de la capacidad productiva, una mínima generación de empleo y la expansión de las exportaciones,

En tanto, los flujos netos de la IED acumularon US$ 1,230.1 millones de dólares en el 2023, reflejando una disminución del 4.9% con respecto al 2022 cuando alcanzó US$ 1,293.8 millones de dólares equivalente al 8.36% del PIB. Las cifras netas de la IED se refieren al total de ingresos brutos de IED menos todas las salidas de capital y el pago al extranjero. La IED ha sido una de las palancas de la economía nicaragüense entre el 2018 y el 2023.

Las características de la IED en Nicaragua es que están orientadas en su mayoría a servicios y minería; es decir, captan más inversiones que la industria manufacturera. Por lo tanto, el capital arriba de modo selectivo, guiados por una lógica económica extractivista e incentivada por los bajos salarios. Por otro lado, la IED en las zonas francas bajo una lógica económica de enclave.

Según el Informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) sobre la “Evolución de la Inversión Extranjera Directa” señala que pese a las tensiones entre Estados Unidos y el régimen Ortega-Murillo, en el 2023, los Estados Unidos se mantuvo como principal inversionista de las IED al alcanzar un monto de US$ 269.6 millones de dólares (21.9% del total), seguido de Panamá con US$ 233.2 millones de dólares (19% del total) y Barbados con un flujo neto de US$ 120.5 millones de dólares (9.8% del total). Luego se ubicó México con US$ 103.2 millones de dólares (8.4% del total). Le sigue Holanda con un flujo neto de US$ 94.1 millones de dólares (7.7% del total). La inversión de Colombia y Costa Rica alcanzó un monto de US$ 88.5 millones de dólares respectivamente (7.2% del total cada uno). Estos seis países alcanzaron el 81.2% del total de la IED en el 2023.

El Informe del Banco Central de Nicaragua (BCN) explica que “el principal componente del flujo neto de la IED fue la reinversión de utilidades”. En el 2023, la reinversión de utilidades totalizó US$ 721.9 millones de dólares; es decir, el 58.7% del total. Principalmente, reinvirtiendo las utilidades en las actividades de las industrias textil y alimentaria (31.2%); energía y minas el 25%, el sector financiero (18%) y el comercio y servicios (12.5%). Estos cuatro sectores totalizaron el 86.7% del total.

Cooperación Externa

En el “Informe de la Cooperación Oficial Externa de 2022” del Banco Central de Nicaragua (BCN) indica que la Cooperación Externa Total (donaciones más préstamos) pasó de US$ 1,041.5 millones de dólares en el 2018 (7.9% del PIB) a US$ 958.3 millones de dólares en el 2022 (6.1% del PIB). El dinero recibido por la Cooperación Oficial Externa entre el 2018 a 2022 fue de US$ 4,698.3 millones de dólares, lo que significa que Nicaragua recibió, en promedio anual entre el 2018-2022, la cantidad de US$ 939.66 millones anuales. Hasta fecha de hoy

Deuda Externa Total

De acuerdo al “Informe de la Deuda Externa, IV Trimestre 2023” del Banco Central de Nicaragua (BCN), Nicaragua cerró el 2023 con una deuda externa total de US$ 15,214.1 millones de dólares, lo que equivale al 85.3% del PIB del país (US$ 17,829.2 millones de dólares). Del total del endeudamiento al 31 de diciembre de 2023, US$ 8,549.0 millones de dólares correspondieron al sector público (56.2% del total) y US$ 6,665.1 millones de dólares al sector privado (43.8% del total).

De acuerdo al Banco Central de Nicaragua (BCN), los desembolsos en el año 2023 fueron de US$ 3,409.7 millones de dólares, de los cuales el 76.5% del total de desembolsos de préstamos externos en el 2023 provinieron del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), un 6.8% del Banco Mundial, un 6.7% del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y un 10% de otros.

La deuda pública total pasó de US$ 6,486.7 millones de dólares (47.1% del PIB) en el 2017 a US$ 10,096.6 millones de dólares (56.6% del PIB) en el 2023; es decir, entre el 2017-2023, la deuda creció en US$ 3,609.7 millones de dólares (equivalente a un 55.65% de incremento). De manera segregada los saldos de la deuda pública externa y doméstica totalizaron US$ 8,549 millones de dólares (84.7% del total) y US$ 1,547.5 millones de dólares (15.3% del total) respectivamente.

Exportaciones e Importaciones

De acuerdo al “Informe Anual 2023” del Banco Central de Nicaragua (BCN), las exportaciones FOB alcanzaron en el 2018 la cantidad de US$ 2,545.8 millones de dólares y en el 2023 sumaron US$ 4,034.3 millones de dólares (22.6% del PIB). El incremento en valor de las exportaciones fue de 58.47%.

Por su lado, las importaciones FOB pasaron de US$ 4,829.4 millones de dólares en el 2018 a US$ 7,693.2 millones de dólares en el 2023. El incremento en valor de las importaciones fue de 59.29%.

Por lo tanto, la balanza comercial siguió siendo negativa ya que pasó de US$ 2,283.6 millones de dólares en el 2018 a US$ 3,659.0 millones de dólares en el 2023.  Es decir, un incremento negativo en valor fue del 60.23%.

Déficit comercial acumulado. La no reactivación de las exportaciones a los niveles de las importaciones es un problema central para la estrategia de desarrollo de Nicaragua. El régimen ha podido cubrir ese déficit comercial (la diferencia entre lo que se importa y lo que se exporta) con recursos externos, gracias a la cooperación internacional, a las remesas familiares, los préstamos internacionales y los flujos positivos de las inversiones extranjeras directas.

Entre 2018-2023, el déficit comercial acumulado alcanzó la cifra de US$ 15,112.6 millones de dólares. Esta situación no es sostenible en el largo plazo dentro de una perspectiva de una reducción de las fuentes externas de divisas.

El crecimiento económico de Nicaragua sigue dependiendo de los dólares que logra atraer en concepto de exportaciones, remesas, cooperación, préstamos e inversión extranjera. La suma de esos rubros es lo que permitió un crecimiento promedio del PIB de 1,8% por año entre el 2018 y 2023 que fue acompañado por un proceso de concentración del dinero en manos de los barones del dinero y de la dictadura y sus aliados.

Conclusiones

  1. El crecimiento económico de Nicaragua sigue dependiendo de los dólares que logra atraer en concepto de exportaciones, remesas, cooperación, préstamos e inversión extranjera. La suma de esos rubros es lo que permitió un crecimiento promedio del PIB de 1,8% por año entre el 2018 y 2023 y el proceso de concentración del dinero en manos de los barones del dinero y de la dictadura y sus aliados. Es decir, el PIB es ficticio, no es endógeno, ya que crece por las divisas que llegan del exterior y solamente un porcentaje mínimo por las exportaciones que generan los productos de exportación.
  2. Nicaragua recibió por la suma de remesas, IED, Cooperación y Préstamos un monto acumulado entre 2018-2023 de US$ 32,151.3 millones de dólares, mientras el déficit comercial (importaciones menos exportaciones) ascendió a la cifra de US$ 15,112.6 millones de dólares. Es decir, que el crecimiento del PIB crece, principalmente, por las divisas que llegan del exterior y no por las exportaciones de los productos generados en el país. Todos estos elementos nos demuestran la fragilidad del régimen en su base económica.
  3. El crecimiento ficticio se expresa en el incremento del trabajo informal, en la caída de los salarios reales, en el aumento de la desigualdad, en el deterioro de la calidad educativa, en el detrimento de la ingesta calórica y proteica, en el aumento del gasto privado en medicamentos. Todos estos elementos nos indican que no se ha producido ningún mejoramiento en la calidad de vida de la mayoría de la población.
  4. Se vive una decadencia intelectual producto del cierre de universidades, la represión a los profesores, periodistas e intelectuales, la codicia masiva, la corrupción generalizada y la imposición del pensamiento único en la creencia que todos esos factores es la forma más segura de permanecer en el poder indefinidamente. Piensan contrarrestar con la represión la decadencia intelectual del país.
  5. La alta migración de jóvenes, personas en edad de trabajar y la pérdida del capital humano tendrá repercusiones negativas en la capacidad potencial del crecimiento económico del país con los siguientes efectos colaterales negativos: caída de la tasa de natalidad, envejecimiento de la población, desmejoramiento de la calidad de la salud de los nicaragüenses por el incremento de las enfermedades infecto contagiosas.
  6. Debido a la política de “normalidad” en su relación de Estados Unidos hacia el régimen, el núcleo duro de Ortega-Murillo lo ha interpretado que eso se debe a la crisis interna norteamericana y al surgimiento de un mundo multipolar, lo cual le permite tener una relativa autonomía verbal y un discurso áspero y confrontativo. Digo verbal ya que el 60% de las remesas, el comercio exterior, los préstamos, las inversiones extranjeras siguen dependiendo de los Estados Unidos.
  7. ¿Puede Nicaragua prescindir de las remesas? No. ¿Puede Nicaragua prescindir de la IED? No. ¿Puede Nicaragua renunciar a los préstamos internacionales? No. ¿Puede Nicaragua puede sacudirse la cooperación externa? No. Porque de ellos dependen muchas pequeñas industrias alimentarias, los servicios, la agricultura, el consumo interno, etcétera son críticas para el funcionamiento de la economía. Si se suspendieran, cualquiera de ellas, tendría un efecto negativo dominó que afectaría a toda la economía y sería absolutamente catastrófico para el país.
  8. Su alianza con Rusia y China, es interpretada por el régimen como estratégicas, no resuelven el hecho que Nicaragua vive desde principios del siglo XX en una jaula geoeconómica, geofinanciera, geopolítica y geoestratégica dependiente de los Estados Unidos.
  9. El proceso de declive que vive el régimen Ortega-Murillo se expresa, a nivel político, en su aislamiento internacional, en la ilegitimidad de sus acciones (desnacionalización de los 317 nicaragüenses, confiscación y robo de propiedades por más US$ 250 millones de dólares).
  10. Además, el declive se ha incrementado por la ruptura de con YATAMA y su repercusión en la Costa Caribe, por la repercusión religiosa en contra de la iglesia católica y protestante, por la adicional pérdida de su base social a través de las migraciones y el aumento de la desigualdad social, la descomposición de del sistema judicial, las purgas en la Policía y en el Ejército. Todos estos factores nos demuestran el declive en la superestructura del poder de la dictadura, lo que acompañado por la fragilidad económica nos indican que el declive favorece al surgimiento de un “cisne negro” (un hecho político no previsto) que alimente el proceso de implosión de la dictadura.
  11. Las últimas declaraciones de Humberto Ortega Saavedra (HOS) al medio digital INFOBAE y reproducidas por el diario La Prensa (19 de mayo de 2024) nos muestran que existe conciencia en algunos sectores afines al régimen y en algunos poderes fácticos que el proceso de implosión está en desarrollo.
  12. HOS ve que los costos negativos de permanecer Ortega-Murillo en el poder, indefinidamente, se van incrementando paulatinamente, y, por lo tanto, se están creando las condiciones para que se produzca un hecho imprevisto (cisne negro) y por esa razón recomienda a su hermano que promueva una “salida en frío” a través de una negociación para evitar el posible “cisne negro” y sortear, al mismo tiempo, el desarrollo del proceso de implosión, lo cual podría conducir a una salida traumática para la dictadura Ortega-Murillo.
  13. HOS considera que no hay posibilidad de que se pueda dar una sucesión dinástica, sin embargo, el núcleo duro de dictadura está trabajando para hacerlo posible. En 1996, el Cardenal Obando pronunció la “homilía” de la víbora. En la historia política de Nicaragua los errores estratégicos del poder de turno los he calificado como acontecimientos en el que la “víbora se muerde la cola y muere”. Pienso que el núcleo duro del régimen al impulsar la sucesión dinástica se está mordiendo la cola.
  14. No podemos obviar que en las condiciones actuales de fragilidad y profunda crisis se pueda producir un “cisne negro” (hecho imprevisto con consecuencias políticas desastrosas para el régimen) que genere un proceso social no contemplado; por el ejemplo, el caso Sheynnis Palacios ganadora del concurso Miss Universo 2023 avivó manifestaciones en las calles no controladas, lo que provocó el temor en el régimen por la posibilidad que diera un nuevo tsunami social. La agudización de la crisis sociopolítica tiende a facilitar el surgimiento de un “cisne negro” en el acontecer político nacional.
  15. Todo lo anterior nos indica que la estrategia a seguir en la lucha contra la dictadura es continuar golpeando/fracturando los pilares de sustentación de la dictadura para promover el proceso de declive final y/o implosión del régimen Ortega-Murillo.

Oscar-René Vargas, sociólogo y economista. Autor y co-autor de 57 libros. Ex preso de conciencia y miembros de los 222 desterrado, desnacionalizado y confiscado. El hecho de confiscar mis propiedades por parte de la dictadura es un acto de robo y violatorio de las leyes constitucionales e internacionales.

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